La fría noche del 3 de agosto de 1983 se enfrentaban en Brandsen 805 el “Xeneize” y la “Academia”. Era un mal año para ambos. Luego del título del Metro ´81, el CABJ había comenzado un lento declive deportivo e institucional que tocaría fondo en aquel inolvidable 1984 de cancha clausurada, 1-9 en Cataluña, quiebra cercana y camisetas con fibrón (?). Sin embargo, mucho peor sería la historia para los de Avellaneda, ya que en diciembre de ese mismo año el descenso golpearía a sus puertas, independientemente de los problemas económicos que arrastraba y seguiría arrastrando por décadas.
Durante el transcurso del encuentro de reserva, hubo un par de bengalas marinas que -partiendo desde la cabecera local y luego de provocar un sonoro estampido- surcaron el aire. Al principio nadie le daba demasiada atención al tema, pero a medida que se encendían y lanzaban más bengalas, el terror se iba apoderando de los ocupantes del sector opuesto a la tribuna desde la cual partían esos veloces (y letales) proyectiles. Apenas pasadas las 20:30, los equipos salieron al campo de juego y una de ellas luego de un zigzagueante recorrido se clavó en el césped, bastante cerca de la posición de Abel Alves -jugador local - y de Luis Pintos, médico racinguista.
Pocos minutos después, el juez Teodoro Nitti estaba presto a comenzar el partido. De repente, otro estampido, otro fogonazo y una nueva bengala -la séptima según relatos de testigos- atravesó el cielo como un tirabuzón en cuestión de segundos, recorrió poco más de cien metros pero no logró superar la altura de la estructura ubicada sobre la calle Brandsen. De hecho, se clavó en el cuello de un sorprendido Roberto Basile, quien ocupaba un lugar en la bandeja media y no pudo atinar a nada, muriendo en forma casi instantánea.
Basile era un pibe de apenas 25 años de edad, que -después de una larga abstinencia- había decidido volver a ver al club de sus amores en una cancha. Esa tarde, luego de salir de su trabajo fue hasta La Boca en compañía de su novia y sus planes incluían juntarse a cenar con su familia en una cantina del barrio. Fueron momentos llenos de confusión los que siguieron al impacto de la bengala en la carótida del infortunado joven: la hinchada de la “Academia”, sin salir del asombro gritaba “Asesinos, asesinos”, mientras algunos espectadores se iban llorando del estadio; más allá del esfuerzo de los médicos (que tardaron bastante en llegar gracias a la incomodidad y oscuridad de los accesos) nada se podía hacer para salvar esa vida.
La bengala en cuestión partió desde la popular local que da a la Casa Amarilla. Para ser más exactos, desde la bandeja del medio, esa que alberga habitualmente al núcleo duro de la barra brava llamado “La 12”. Atrás habían quedado los tiempos de liderazgo de “Quique el carnicero” y el nuevo capo del lugar era desde hacía algunos años el famoso José Barrita (a) “El Abuelo”, alguien que comandaría al temido grupo casi hasta mediados de la década del ´90.
A pesar de lo narrado previamente hubo un partido, ya que ante los pedidos de suspensión efectuados por la dirigencia visitante, sus pares locales se negaron a ello argumentando que “era muy peligroso anunciarle a la multitud que el partido se suspendería. El show debe continuar…
Gente que estaba ubicada muy cerca de la víctima narró en su momento -con una mezcla de sorpresa, horror e indignación- que de la boca y la nariz de Basile salían humo y fuego, invadiendo pronto el aire un terrible olor a carne quemada, mientras un ocasional compañero de tribuna intentaba desesperadamente apagar con su saco el chamuscado cuerpo.
A mediados del año siguiente y luego de estar detenidos menos de diez meses, fueron sobreseídos tres de los integrantes de la barra del CABJ que habían sido acusados bajo la figura de “homicidio culposo”. La muerte de Roberto Alejandro Basile -alguien que lo único que hizo fue estar en el momento equivocado y en el lugar menos indicado- quedó impune, como pasó con tantas otras acaecidas antes y después de ese 3 de agosto de 1983 en los estadios de nuestro país.
La bengala perdida / Luis Alberto Spinetta
Tu jeep no arranca más
ni siquiera un milagro lo haría salir
del barro no volveráAdentro queda un cuerpo
la bengala perdida se le posó
allí donde se dice gol
Dejaron todo bajo el vendaval
y huyendo en el lodo no se supo más
bajo la lluvia el chasis se pudrió
y allí también la criatura de Dios
Después volvió el amor
al llegar un verano él se enamoró
tuvieron un lindo gordi
Bajo la herencia, la inmortalidad
cultura y poder son esta porno bajón
por un color sólo por un colorno somos tan malos ya la cancha
estalla en nadaSin darme cuenta voy cayendo en cruz
hacia el cenit
el cielo ya no tiene mis pies
Y la espiral que me habrá de llevar
no es mejor
que todas estas vueltas que dí
buscando un amanecer
No hay una cuestión que no conduzca al mar
tan solo así
de noche puede uno descansar
Dios de probeta de piadosa luz
corderoy
tití portando un dulce Exocet
que busca de piel en piel
De las tribunas se puede regresar
tan sólo hace falta ser de masa gris
las aguas tienen un recurso más
moviendo las olas ya no hay realidad
ondas en aire
Un tibio día se precipitó
hasta aquí
aquí donde no hay nada que hacer
Y la mujer que sabe el devenir
porque ve
mirando con el ojo del sur
el ojo que mira al magma
Inutilmente no se vuelve aquí
y es que algo habrá
el cielo sólo quiere jugar
No quiero un valle de catacumbas
nunca más
no quiero que me llenen de sal
jugando hasta no poder
Bajo la herencia, la inmortalidad
cultura y poder son esta porno bajón
por un color sólo por un color
no somos tan malos todo va a estallar
ondas en aire
ondas en el aire
Fuentes: http://www.la-redo.net/tag/roberto-basile/
Nacimientos y fallecimientos:
El 03 de agosto de 1913 nace Mono Villegas, pianista argentino de jazz
El 03 de agosto de 1926 nace Tony Bennett, cantante estadounidense
El 03 de agosto de 1940 nace Martin Sheen, actor estadounidense
El 03 de agosto de 1942 nace Nino Bravo, cantante español.
El 03 de agosto de 1963 nace James Hetfield, vocalista estadounidense (Metallica).
El 03 de agosto de 1966 muere Lenny Bruce, comediante estadounidense.
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